
«Identificar, identificarse, identificación»: etimología y significado
La cadena etimológica completa
Las tres palabras comparten una misma raíz y se construyen sobre dos elementos latinos que conviene desmontar por separado.
1. Los dos componentes latinos
Idem
La primera pieza es el pronombre latino idem, que significa «el mismo, lo mismo». Proviene de la raíz indoeuropea (IE) *i- — pronombre demostrativo de identidad, «este, ese» — con el sufijo enfático -dem («precisamente, exactamente»).
Esta raíz IE *i- aparece en:
| Lengua | Forma | Significado |
|---|---|---|
| Sánscrito (IE) | ayam | «este, el mismo» |
| Griego (IE) | ho idios (ὁ ἴδιος) | «el propio, el mismo» |
| Latín | idem, ipse, ille | «el mismo, ese» |
| Inglés antiguo (IE) | it | «ello» |
Del latín idem derivan directamente en español: ídem, idéntico, identidad, identificar.
El griego idios (ἴδιος) — «lo propio, lo particular de uno mismo» — comparte esta raíz IE y nos dio: idioma («lo propio de un pueblo»), idiosincrasia («mezcla propia»), idiota (en griego original: «el particular, el que no participa en lo público»).
Facere
La segunda pieza es el verbo latino facere — «hacer, producir, realizar» — que en composición toma la forma -ficare.
Raíz IE *dʰeh₁- — «poner, colocar, hacer» — una de las más productivas de toda la familia IE:
| Lengua | Forma | Significado |
|---|---|---|
| Griego (IE) | títhēmi (τίθημι) | «yo pongo, coloco» |
| Sánscrito (IE) | dadhāti | «él pone, coloca» |
| Inglés antiguo (IE) | don | «hacer» |
| Latín | facere, -ficare | «hacer» |
De facere desciende una familia léxica inmensa en español: hacer, factor, factura, fácil, efecto, afecto, defecto, infección, perfecto, profeta (vía griego), ificación (en todos los sustantivos del tipo identificación, clasificación, purificación).
2. La formación de identificar
El verbo identificar se construye así:
idem («lo mismo») + facere («hacer») + sufijo verbal castellano -ar
Literalmente: «hacer que algo o alguien sea lo mismo», es decir, establecer que dos cosas o entidades son una sola y la misma.
La palabra no es latina clásica — los romanos no la usaron. Es una formación neolatina del latín escolástico medieval y filosófico, consolidada en los siglos XVII–XVIII al calor de la filosofía de la identidad y la lógica.
El término filosófico clave que la precedió fue identitas (latín tardío, de idem) — «mismidad» — acuñado por los escolásticos medievales para traducir el griego tautotēs (ταυτότης), de tauto- («lo mismo») + -tēs (sufijo abstracto).
El griego tauto- viene a su vez de to auto — «lo mismo» — donde auto (αὐτό) significa «mismo, propio», raíz IE *awe- o *swe- («propio, reflexivo»), emparentada con el latín suus («suyo») y el español sí mismo, suyo, se.
3. Identificarse: el giro reflexivo
La forma reflexiva identificarse añade una dimensión completamente nueva:
Ya no se trata de «hacer que dos cosas sean la misma» sino de «hacerse uno mismo idéntico a algo» — o de «reconocerse en algo»
Este giro reflexivo abre dos grandes campos semánticos:
A) Identificarse como reconocimiento externo Presentar los documentos que prueban quién se es ante otros. Aquí identificarse significa «demostrar que uno es quien dice ser» — reducir la incertidumbre de la identidad ante un tercero.
B) Identificarse como reconocimiento interno «Me identifico con esa causa», «me identifico con ese personaje». Aquí identificarse significa «reconocer en algo externo un reflejo de lo que uno es o siente» — un movimiento de interiorización.
Esta segunda acepción tiene raíces en el psicoanálisis. Sigmund Freud desarrolló el concepto de Identifizierung («identificación») como el mecanismo psíquico por el cual el yo se modela tomando como referencia a otro — el niño que «se identifica» con el padre, por ejemplo. En alemán, Identifizierung comparte la misma raíz latina idem + facere, llegada al alemán a través del latín escolástico y el francés.
4. Identificación: el sustantivo abstracto
Identificación es el sustantivo de acción correspondiente:
idem + facere + sufijo latino -tio / -tionis (acción o resultado de una acción)
El sufijo -tio / -ción en castellano proviene del latín y designa siempre el proceso o el resultado de la acción verbal. Es la misma terminación de nación (natio), tradición (traditio), federación (foederatio) — palabras que ya hemos estudiado.
Identificación puede designar:
- El acto de identificar (proceso)
- El resultado de haber identificado (estado)
- El documento que acredita la identidad (objeto material)
5. El concepto de identidad: el núcleo filosófico
Para entender plenamente estas tres palabras hay que detenerse en identidad, su raíz conceptual.
En filosofía, el principio de identidad es uno de los tres principios lógicos fundamentales, formulado ya por Aristóteles:
«A es A» — toda cosa es idéntica a sí misma
En griego aristotélico: to on hē on (τὸ ὂν ᾗ ὄν) — «el ser en tanto que ser».
Pero la identidad tiene dos dimensiones que conviene distinguir:
| Tipo | Nombre filosófico | Significado |
|---|---|---|
| Identidad numérica | Idem numero | Dos cosas son la misma cosa: esta silla y esa silla son una sola |
| Identidad cualitativa | Idem specie | Dos cosas son iguales pero distintas: dos sillas idénticas en apariencia |
Identificar en sentido estricto opera sobre la identidad numérica: se afirma que dos referencias apuntan al mismo y único objeto o sujeto.
Gottfried Wilhelm Leibniz (siglo XVII) formuló el principio de identidad de los indiscernibles: si dos cosas comparten absolutamente todas sus propiedades, entonces son la misma cosa. Este principio subyace a todos los procesos modernos de identificación — biométrica, genética, documental.
6. La identidad personal: dimensión psicológica y social
En psicología y sociología, identidad e identificación adquieren dimensiones que van mucho más allá de la lógica:
Erik Erikson (siglo XX) acuñó el concepto de «crisis de identidad» (identity crisis) — el proceso mediante el cual el individuo, especialmente en la adolescencia, busca establecer quién es de manera coherente y continua a través del tiempo.
Paul Ricœur distinguió dos tipos de identidad personal:
- Idem — la identidad como mismidad: lo que permanece igual en mí a lo largo del tiempo (mi cuerpo, mi nombre, mis huellas dactilares)
- Ipse — la identidad como ipseidad: la identidad narrativa, el «yo» que se mantiene fiel a sí mismo a través de sus actos y compromisos, aunque cambie
Esta distinción ricœuriana es directamente etimológica: idem e ipse son los dos pronombres latinos de identidad, y Ricœur los convirtió en dos conceptos filosóficos.
Evolución semántica
| Época | Uso y significado |
|---|---|
| Latín clásico | Idem: pronombre de mismidad; facere: hacer — no existe aún identificare |
| Latín escolástico medieval | Identitas: traducción de tautotēs griego; primeras formas de identificare en lógica |
| Siglos XVII–XVIII | Identificar se consolida en filosofía, lógica y ciencias naturales (clasificación de especies) |
| Siglo XIX | Uso jurídico y policial: identificar personas, documentos, cadáveres |
| Siglo XX | Uso psicológico (Freud, Erikson): identificación como mecanismo psíquico; crisis de identidad |
| Actualidad | Uso tecnológico: identificación biométrica, digital, genética |
Tabla de componentes
| Componente | Origen | Raíz IE | Significado |
|---|---|---|---|
| idem | Latín | *i- + -dem | «lo mismo, exactamente ese» |
| -ficare | Latín (facere) | *dʰeh₁- | «hacer» |
| -ción | Latín (-tio) | — | «acción o resultado» |
| idios | Griego | *i- | «lo propio» |
| auto | Griego | *swe- | «mismo, propio» |
| tautotēs | Griego | *to + auto | «mismidad» |
Familia léxica
Identificar, identificarse, identificación, identidad, idéntico, ídem, identificador, indocumentado, documento (del latín documentum, «lo que enseña», de docere, «enseñar») — este último entró en el campo semántico de identificación por la vía del documento como prueba de identidad.
Y por la rama griega: idioma, idiosincrasia, idiota (en su sentido original), autopsia («ver por uno mismo»), automático, autonomía, autóctono.
Síntesis
Identificar es, en su raíz más desnuda, «hacer que algo sea lo mismo» — colapsar la distancia entre dos referencias hasta que apunten a una sola realidad. Identificarse añade el movimiento reflexivo: no solo reconocer la mismidad desde fuera, sino encontrarse a uno mismo en algo. E identificación es el nombre de ese acto o de su resultado — desde el documento que acredita quién somos ante el Estado hasta el mecanismo psíquico por el que nos modelamos tomando como espejo a otro.
La paradoja profunda que encierran estas palabras es que la identidad — «lo mismo» — solo puede establecerse mediante una comparación: para saber que algo es idéntico a sí mismo, hace falta mirarlo dos veces. La mismidad necesita la diferencia para reconocerse.
